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Memorias XI Jornadas Autor

Programa Idazleekin Solasaldiak

'Incidente iceberg'

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Written by Luisa Etxenike
Parent Category: Colaboraciones
Published: 19 April 2011

Es famosa la "técnica del iceberg" que Hemingway aplicaba a su escritura. Se trataba de dejar asomar sólo una pequeña porción del relato, aquella capaz de condensar el sentido y de sugerir el resto, de clarearlo, de hacerlo avanzar, como sucede con esos colosales bloques de hielo, por debajo de la superficie de lo dicho, en ausencias.

Dos presuntos miembros de ETA disparan contra unos gendarmes franceses, hiriendo a uno de ellos, y Bildu califica el hecho de "incidente". Y esta calificación tiene, a mi juicio, la tracción expresiva de la punta de un iceberg que clarea por debajo un mundo democrático aún de hielo. Porque por poco hábito que se tenga de condenar la violencia terrorista (parece evidente que no son ni EA ni Alternatiba los inspiradores del concepto incidental), por poca soltura que se tenga en esa materia, llamar "incidente" a un tiroteo de carga mortal clarea un paisaje interior no precisamente de los más democráticos, de los más apegados a las reglas e instituciones del Estado de Derecho, y desde luego, nada compasivo.

Esa primera declaración de Bildu ha provocado, como es natural, la oposición del resto de las formaciones políticas y ha sido, por ello, seguida de nuevas declaraciones y recalificaciones del tiroteo por parte de la izquierda abertzale, hasta que su rechazo de lo sucedido ha alcanzado una especie de línea de flotación democrática o, si se prefiere, el nivel discursivo de lo democráticamente correcto. Pero estos malabarismos lingüísticos de la izquierda abertzale, este ir tanteando la fórmula de rechazo de la violencia más adaptada a las exigencias o circunstancias puntuales, este irle añadiendo a su oposición al terrorismo peso en gramos, como para no pasarse ni un pelo de lo necesario para cubrir el expediente del momento; estos malabarismos lingüísticos resultan, en mi opinión, otra expresiva punta de iceberg, que dice mucho de lo que aún queda por debajo, de lo que aún falta por dentro en términos de convicción democrática, de empatía social, de responsabilidad política con el pasado -con lo hecho hasta ahora- y con el futuro.

Con el futuro por ejemplo, y por ir más lejos, de todos esos jóvenes vascos (un 30%, de acuerdo con las encuestas realizadas) a los que durante decenios la izquierda abertzale ha convencido de la inevitabilidad, la pertinencia o la legitimidad de la violencia; y a los que ahora hay que "desconvencer", que recuperar para lo contrario, para una convivencia de tolerancia, empatía y alegría (no ha debido de haberla a toneladas en ese mundo de violencias, recelos y exclusiones; de locales oscuros, adoctrinados) democráticas. Se trata de una tarea colosal y primordial en Euskadi, y que va a exigir el esfuerzo y el apoyo de la sociedad en su conjunto. Y desde luego, de la izquierda abertzale -cuya responsabilidad en el asunto entiendo que es muy particular- mucho más que palabras incidental y oportunamente calculadas.

Artículo aparecido el 18 de abril en la edición vasca de El País.

'Casi Inocentes' al cine

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Published: 14 April 2011

A medidados del próximo mes de mayo arranca en Madrid el rodaje de Casi Inocentes, película de Papick Lozano basada en la última novela de Pedro Ugarte —con la que ganó el Premio Lengua de Trapo de Narrativa—. Fernando Cayo (El Orfanato) y Ana Fernández (Solas) actúan en los papeles principales.

Casi inocentes

'¿Ciudad de Dios?'

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Written by José Serna Andrés
Parent Category: Colaboraciones
Published: 12 April 2011

Cuando San Agustín escribe La ciudad de Dios, en el siglo V, está preocupado porque hay quien dice que la caída de Roma en manos de los godos de Alarico se debe a la aceptación del cristianismo por parte del Imperio, que ha abandonado a los dioses. San Agustín quiere mostrar que el derrumbe de Roma se debe a su egoísmo y a su inmoralidad, afirma que ni los dioses ni la filosofía antigua han sido capaces de mantener el imperio y de traer la felicidad a sus habitantes. Uno duda si puede haber relación entre el mantenimiento de un imperio y la felicidad, pero la pregunta puede hacerse de igual forma hoy, en relación al sistema económico actual y la relaciones de poder en nuestro mundo. El añadido de la obra a la que nos referimos es que se trata de un texto de carácter teológico y místico según el cual la ciudad de Dios es la de los elegidos, y la ciudad del diablo la de los reprobados. En la interpretación de Gilson, la ciudad de Dios no puede identificarse con la ciudad en esta tierra, ni siquiera con la Iglesia, porque aun dentro de la Iglesia hay personas reprobadas y que no pertenecen a la ciudad de Dios. Las dos ciudades, la divina y la terrena, se hallan confundidas en esta tierra, donde la diferencia entre lo temporal y lo espiritual, lo político y lo ético, no se encuentra en campos distintos, aunque sí respecto a los designios de Dios, pues Agustín también habla de una sociedad de los santos, que no es algo exclusivamente inmanente.

Todos los esfuerzos por imaginar ciudades o mundos ideales y necesarios han de pasar por el trabajo diario en favor de la justicia y la paz, con planteamientos éticos, que son parte de los fundamentos de la felicidad y la transformación de la vida terrena. Más que hablar de dos ciudades, de dos tiempos, de dos semanas, semana de primavera para unas personas, semana santa para otras, podemos hablar de todo lo que implica hacer una revolución ético-espiritual en la tierra donde pueden ser cómplices personas que hablan ese lenguaje que no enfrenta dos maneras de pensar y que se encuentra acorde con una manera de vivir la justicia y los derechos humanos en el mundo.

Un relato actual de De Civitate Dei, aunque parezca que el lenguaje de ambos se encuentra en las antípodas, está a nuestro alcance en la novela de Pablo Lins, Cidade Deus, adaptada a la película del mismo nombre dirigida por Fernando Meirelles y Kátia Lund. Ciudad de Dios puede considerarse una parábola sobre nuestro mundo. La favela de Río de Janeiro llamada Ciudad de Dios está protegida por dos bandas de narcotraficantes que disponen de la vida y de los bienes de los demás. Cuando la policía interviene causa tantos daños colaterales que resulta difícil presentar su función como una OTAN, perdón, como una fuerza detentadora del monopolio de la violencia al servicio del bien. Quienes financian las operaciones, detrás, muy detrás de las bambalinas, ni siquiera se ven, porque las escenas son violentas cuando se filma la grosería y la capacidad de asesinar de los pobres, pero queda invisible a los focos y a las cámaras la gran ciudad en la que se refugian los medios de comunicación que ni siquiera se atreven a entrar en la favela, en el mundo de la pobreza extrema. Y cuando lo consiguen, aun con el protagonismo de un fotógrafo surgido de la misma favela, solo se publicarán las fotos de los delincuentes violentos, ya muertos o encarcelados, pero no será posible publicar las fotos -¿Wikileaks al fondo?- de los policías corruptos porque el protagonista sabe que los riesgos para su futuro son demasiado letales. Y el mensaje final no es de esperanza, porque los raterillos, las nuevas generaciones, se han limitado a esperar a que se destruyan entre sí las anteriores -los imperios basados en la violencia-, y tratan de reorganizar su nuevo dominio con los restos de armas, de odio, y de falta de valores que les quedan.

Los relatos proféticos denuncian la realidad, la simplifican, e incluso la exageran, porque quieren hacer una llamada a la conciencia, al cambio de vida, a la proyección de nuevas alternativas, a la llamada a unos tiempos, a unas tierras, santas religiosas, o santas laicas, que también las hay, cuyo denominador común sea una tierra nueva, otro mundo posible, donde las estructuras económicas, la organización de los pueblos, y la conciencia ética, no se encuentren enfrentados en compartimentos estancos, sino perfectamente engranados.

Artículo aparecido el 12 de abril en Deia.

'Espectadores'

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Written by Luisa Etxenike
Parent Category: Colaboraciones
Published: 12 April 2011

Francia ha homenajeado estos días a Aimé Césaire, el admirable escritor martiniqués al que le debo reflexiones estéticas y posiciones morales que no dejan de servirme de guía. Como cuando dice en Retorno a mi país natal: "Sobre todo, cuidado con asumir, incluso de pensamiento, la actitud estéril del espectador, ya que la vida no es un espectáculo, un mar de penas no es un proscenio, un ser humano que gime no es un oso danzante". Creo que estas palabras encierran un mensaje y una alerta que valen para cualquiera o que nos conciernen a todos, pero que se dirigen de manera muy especial a los artistas y creadores y difusores de imágenes y de representaciones de la realidad y la experiencia humanas.

Aimé Cesaire nos pone en la vía de una interrogación moral esencial: ¿cómo hay que representar el sufrimiento de otro? ¿Cómo hay que decirlo y mostrarlo para que del otro lado de la mirada no haya un espectador desactivado, sino un interlocutor crítico, es decir, conmocionado y conmovido? ¿Cómo hay que representar el dolor humano para que no se vuelva, ni un milímetro ni un segundo, un objeto, un producto, una obra para ser mirada o admirada, para que ese sufrimiento no sea en ningún caso ni espectacular ni estético? Y llevo mi interrogación a imágenes como la que acaba de ganar el premio internacional de la prensa: la de la joven afgana a la que su marido ha dejado sin orejas ni nariz. ¿No contiene esa fotografía, como de posado, una representación estilizada, estetizada del drama de esa joven? ¿No nos vuelve así meros espectadores de su dolor? Comprendo la importancia de denunciar ese tipo de agresiones, pero no acabo de conformarme con esa forma reposada, armónica, de hacerlo.

Y no me conformo, desde luego, con el tratamiento que está recibiendo estos días el caso del joven que (presuntamente) ha asesinado a su novia embarazada y luego ha trasmitido las imágenes de la muerta, a su familia, vía internet. El que se esté hablando de él y no de ella, el que la noticia la constituya más el acto de usar la webcam que el de matar brutalmente ilustra el mundo en que vivimos. Un mundo donde ya se confunden las sensaciones con los sensacionalismos; donde el entretenimiento se defiende como si fuera un valor, o donde la distracción se coloca a la altura de la comprensión.

Me indigna la muerte de esa joven y me escalofría. Y naturalmente el gesto -me refiero al estrangulamiento- de su asesino. Pero también me indigna y me horroriza el tratamiento que se le está dando al asunto de la webcam; el protagonismo mediático que está adquiriendo no el acto primero, el de asesinar, sino el segundo, el de retransmitir por Internet la infamia. Un protagonismo que invita a la sociedad a entretenerse con el espectáculo (y con su autor de paso), con la novedad, con la "gracia" macabra del caso, que la incita a fijar los ojos en ese número de osos danzantes mientras el crimen se deja sin mirar. Se queda sin mirar de cerca.

Artículo aparecido el 11 de abril de 2011 en la edición vasca de El País.

Fernando Marías en 'Diálogos con la Literatura'

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Parent Category: Actividades
Published: 11 April 2011

El programa "Diálogos con la Literatura”, que organiza el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Bilbao, presentará el martes 12 de abril en la Biblioteca de Bidebarrieta un encuentro en torno a la relación entre escritores y lectores en la era digital. Participarán en el mismo los escritores Fernando Marías y Toti Martínez de Lezea. Será a las 19:30 horas y será moderado por el periodista, escritor y filósofo Iñaki Esteban.

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