'Capuletos y Montescos'
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- Written by María Eugenia Salaverri
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Últimamente, Tana (mi amiga pija) está esquiva e independiente. Y me choca, porque lo suyo es que se me cuelgue a la chepa y no me la quite de encima ni con escoplo. Pero además, hace declaraciones crípticas, como ayer, que dijo desayunando: "Es que en fiestas de Bilbao pasan tantas cosas..." Pensé preguntarle qué cosas pasaban y dónde, porque la tía había desaparecido misteriosamente a medianoche y no volvió hasta las seis de la mañana, pero me contuve por discreción. Sin embargo, sé que me oculta algo. Por de pronto, ha reunido en casa un arsenal de artículos festivos impropios de una snob como ella: gorrito borsalino de lentejuelas rosas, gafas de sol con montura fosforito, bolso imitación Vuitton que de día no da el pego ni de broma, pero de noche tiene un pase, reloj de plástico reflectante... Todo muy popular y mantero, no sé si me explico. Y sólo he conseguido sonsacarle que se está aficionando a las txosnas. "¡Si las odiabas!", le he dicho. "Pues ya ves", ha respondido en plan interesante.
Vale, todos podemos cambiar de opinión. ¡Pero me revienta que hable de la Aste Nagusia como si la hubiera inventado ella y que encima, haga rankings de las txosnas! "El mejor espacio interior", dice con aplomo, "es el de SinKuartel, con su bonita fuente. Los mejores aseos, los de Pinpilinpauxa. La terraza con mejores vistas, la de Txomin Barullo. Las mejores barras de bailables: Pinpi y Mamiki..."
Me tiene tan mosca, que he pedido a un amigo txosnero que investigue el tema. Y su respuesta me ha dejado ojoplática: ¡Tana está loquita por un chico de SinKuartel y le somete a un acoso que ni Atracción fatal! "Tana, por Dios", le he dicho, "que esos son antimilitaristas y a ti te ponía Bush, reconócelo". Y ella, llorosa, ha admitido: "Sí, lo nuestro es imposible. Somos como Romeo y Julieta, ya lo cantaba Karina". "¿Y él qué dice de eso?", le he preguntado. "Que Karina se la sopla y que es más de Lady Gaga. O sea, pasa de mí a tope". Oye, me ha dado tanta pena, que me la he llevado a comer rabo y se ha zampado tres raciones. Y yo, al lado, solidaria, también me he puesto las botas. Si seguimos a este ritmo, acabaremos mugiendo.
Aparecido el 27 de agosto en la edición vasca de El País.
'El mendigo sincero'
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Frente a mi casa hay un banco que cada año, por estas fechas, se convierte en el lecho de algún indigente, de modo que verano tras verano los vecinos hemos visto ya toda clase de mendigos: altos, bajos, bordes, majos, jóvenes, viejos,... Creíamos conocer el catálogo entero, pero el de este año nos ha sorprendido. Y gratamente. Para empezar, el tío va limpio como una patena. No sé cómo lo hará, pero es así. Y, además, es muy simpático con todo el mundo sin pasarse ni ponerse pelma. "En las fiestas, como en la vida", le oí decir el otro día, hablando con orgullo de su banco, "hay que saber situarse. Si te ubicas mal, vas de cráneo. Pero, como sepas colocarte en el sitio justo, ¡la vida es gloria bendita!"
A este hombre, un filósofo que se refiere a sí mismo como "gestor de la caridad ajena", le divierten mucho nuestras bilbainadas, como ésa de montarnos una Semana Grande nada menos que con nueve días. También tiene sus teorías sobre la idiosincrasia bilbaína. En su opinión, los bilbaínos tenemos el bolsillo muy suelto con quienes nos provocan una sonrisa. Y, como él conoce su oficio y sabe dar al cliente lo que quiere, cada mañana coloca ante su banco un cartón grande en el que ha escrito "SOY SINCERO" y, junto a él, varios cartones más pequeños con peticiones concretas. Un cartón dice: "Para vino"; otro: "Para whisky"; otro: "Para kalimotxo"; y el último: "Para resacas".
Dependiendo del día y la hora, la gente va echando más moneditas en un cartón o en otro, y el negocio funciona. "Hay que evolucionar y analizar la sociedad", comenta él, "y el tiempo de dar pena se ha pasado. Hoy hay que divertir. Todo el mundo tiene problemas y el personal no quiere latazos. Además, si pides para comer, es posible que te traigan un bocata guarro. ¡Y uno ya no se lleva cualquier cosa a la boca, que hay que ser selectivo!"
Dicho lo cual, para ilustrar la frase, se inclinó sobre su zurrón, sacó una botella de Rioja cuya etiqueta decía "Reserva", y le pegó un buen lingotazo con cara de satisfacción. "Y ahora, que me quiten lo bailao", declaró. Y, qué quieren que les diga, yo creo que no le faltaba razón.
Artículo aparecido el 26 de agosto de 2011 en El País.
'Tauromaquia o así'
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Hitchcock lo advirtió ya: nunca hay que rodar con niños ni con animales. Pero la máxima vale también para las columnas periodísticas: la mejor forma de meterte en un follón es escribir de niños y animales. Y sobre niños, aún, porque todo el mundo es partidario de los niños siempre que los aguanten sus padres y no den la tabarra a los extraños. Pero los animales... ¡ése es otro cantar; ahí hay debate!
Bien, pues yo me la voy a jugar sincerándome: no sé qué pensar del tema de los toros. Veo a los antitaurinos movilizándose en la Aste Nagusia, diciendo que quieren abrir conciencias, cuando lo que quieren realmente es cerrar plazas, y me preocupa no tener una opinión, porque un columnista sin opinión es como un dentista que cobra en blanco: algo inaudito. Hombre, tengo una pseudo-opinión, porque no me gusta que los animales sufran y me apena que el toro sangre, pero tampoco soy partidaria de que se prohíban las corridas. ¿No sería mejor que fueran perdiendo público ellas solitas, que es lo que parece que está pasando? A ver si me explico: es como si nos planteáramos prohibir que la gente se llame Chindasvinto, o Marciano, o Isósceles. ¡Pero si ya nadie va a llamarse Chindasvinto! ¡Si no quieren llamarse Isósceles ni los triángulos! Si todo el mundo quiere tener nombres normales. ¿Entonces, para qué prohibir los raros?
Pero no es ésa la única duda que me asalta. También me pregunto si un defensor de animales siente la misma saña contra la pesca de la lubina, la recolección del mojojón o las campañas de desratización. ¿Qué hace un antitaurino si encuentra en su casa cucarachas? ¿Se las carga, las deja a su bola? Lo ignoro, la verdad. Y me planteo más dudas, porque pienso que no será igual matar a un toro enamorado de la Luna, que abandona por la noche la maná, que matar a un toro nihilista, que le da todo igual y que está harto de la vida. ¿Pero quién puede adivinar la idiosincrasia de un toro?
En esas estoy, algo agobiada, la verdad, cuando me llama una amiga y me dice que ha tenido un sobrinito. "¿Cómo se llama?", le pregunto. "Pange Lingua", dice; "es que nació en plena JMJ y ya ves". Y oye, me ha dejado muerta.
Aparecido en la edición vasca de El País el 25 de agosto de 2011.
Homenaje a María de Maeztu en Estella-Lizarra
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Fátima Frutos participará en septiembre en el homenaje que el Ayuntamiento navarro de Estella-Lizarra está realizando a María de Maeztu y dar a conocer a escritoras vasco-navarras. La autora donostiarra será la encargada de abrir, el 20 de septiembre, el ciclo de homenaje con una ponencia titulada 'Mujeres en la historia y el verso'. Servirá a su vez para presentar su poemario Andrómeda encadenada (Alberdania). El resto de participantes son las que siguen:
Martes 27 de septiembre: Carmen Puerta.
Martes 4 de octubre: Marina Aoiz
Martes 11 de octubre: Maite Pérez Larumbe.
Lugar: Biblioteca de Estella-Lizarra. Hora: 19:30 de la tarde.
'No sé qué ponerme'
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- Written by María Eugenia Salaverri
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Cualquiera que me conozca sabe que no soy dada al chovinismo. Pero admitámoslo: a nuestras fiestas no las gana nadie a abiertas y acogedoras. Aquí todo el que viene es bien recibido. ¿Que igual se le recibe tirándole harina y huevos y poniéndole como un Ecce Homo? Pues sí, es cierto, pero no lo hacemos por maldad o desprecio, sino al contrario: en Bilbao rebozamos al extranjero con cariño, para que se sienta admitido como uno más. Como si le dijéramos: "Mira, últimamente hemos cogido la costumbre de reunirnos multitudinariamente, rebozarnos unos a otros como si fuéramos rabas o gambas en gabardina, y dejar todo el recinto festivo hecho una guarrada. Y como esto va camino de convertirse en una tradición, te vamos a poner perdido, para que te sientas integrado y participes". Y el extranjero lo agradece, se alegra un montón y tira también unos cuantos huevos para celebrarlo.
En otros sitios eso no pasa. Hay lugares en los que, si no conoces a los nativos, andas más perdido que Falete en Naturhouse. Los extranjeros vagan por las calles como pollos sin cabeza, sin saber dónde ir y, si tienen un familiar, quizá les lleve a alguna caseta, pero luego parecerá que le deben la vida. ¡En Bilbao no necesitamos familiares; aunque hayas nacido en un huevo Kinder te cuelas en cualquier lado!
Y con la ropa, igual. Hay ciudades superexquisitas y estás todo el día agobiada: "Que no sé qué ponerme; esto no va con esto otro..." Aquí eso no es problema. Las propias pintas de Marijaia ya dicen: vete como quieras, porque peor de lo que voy yo va a ser difícil. Y eso relaja mucho. Tanto que un amigo mío, Fito, se ha hecho un disfraz de galáctico con un protector solar de coche, de esos plateados. Se rodea el cuerpo con él, lo ata con un cinturón, ¡y a las txosnas, a bailar! Claro, a medida que baila, el disfraz se va cayendo, pero no es problema; vuelve a subírselo y dice que es un modelo "palabra de honor". En cualquier otro lugar le detendrían y se lo llevarían atado. Bien, pues en las txosnas está triunfando y todo el mundo quiere bailar con él y sacarse fotos. Y es que no es chovinismo, créanme; es que somos muy abiertos.
Aparecido en El País el miércoles 24 de agosto de 2011
